Friday, March 06, 2009

Jime Don't Live Here

En otros tiempos, Marzo comenzaba con el cumpleaños de la Michelle, seguía con el tuyo y terminaba con el mío, el último día del verano. Al día siguiente ya era invierno. Tus cumpleaños siempre fueron memorables. Como dijo Mijares, no hace falta decir. Pasábamos toda la tarde en tu pieza, con la ventana abierta, y luego yo iba a mi casa a cambiarme y volvía. A veces extraño ese deporte olvidado de matar tiempo.

Hace unas semanas, pasé por el PubLicity. Miré dentro y me di cuenta que es posible que no haya ninguna mesa en que no hayamos estado. En nuestros encuentros de a dos o con algún trasnochado galán, dijo Serrat ahora. No sé si tan trasnochados, pero bien remojados. Ya no es lo que era cuando Yuridian nos invitó a degustar clavos oxidados a mitad de precio, en la marcha blanca de un nuevo local que prometía llegar a ser muy cool. Hoy es una sede de happy hours de oficinistas de Sanhattan, donde huele a peligro. Me acordé de ese -misterioso, ja - encuentro con JFC y el Peta y que luego nos fuimos al Mr. Ed y luego a Bellavista y al día siguiente yo tenía que ir a trabajar. Qué variopinto grupo fue el de esa noche ¿no? Eso me hizo trasladarme a otro episodio, uno que pasó hace un par de años, dejando a la Magda en un cumpleaños. Pasé por la casa de JFC, más bien la de sus papás, y se me apretó el pescuezo. La casa de JFC era linda, con mucha madera y calentita y llena de rincones y pasadizos y un jardín de mil metros, repleto de flores y con un sauna metido detrás de unos cedros. A veces jugábamos a la escondida de noche y nos bañábamos en la piscina, que era enorme. Pero ya no era así. Lo que sucedió es que dividieron el terreno y vendieron la casa. Entonces entendí la imagen de la piscina vacía, agrietada y descolorida, rodeada de árboles secos y pasto amarillo y largo.
Me escribiste hace un tiempo que te parecía raro eso de ir a la casa de los papás de otros. Me quedé pensando y encontré que en verdad lo anómalo es llegar a tu casa, tocar el timbre y mirar a tu ventana y recordar que estoy ahí con mis hijos. Y puede ser raro, pero es emocionante y es realmente hermoso. Adoro ver a tus papás, Scarlett y su mejilla de granito y el por siempre explosivo Calvin Klein. Es como cuando veo a Gargamel. Es una vida siendo un poco hijas de ellos también. Mientras manejaba hacia tu casa mi cabeza recorría los mil paseos por esas calles, pisando hojas amarillas cuando todavía era verano, paseando al Slippy o al Lucas, buscando magia en cada esquina, al tiempo que escapando de nuestras neuronas hiperkinéticas. En el comedor me reía sola acordándome del Poquitito y de la tarde que nos comimos un kilo de queso, debes recordar para qué, y de cuando resolvimos aprendernos las fórmulas de física a costa de la Willy. E=f/q, E=v/r2, no sé qué diablos resulta de ellas, pero sí que Enrique fue quemado y que Enrique se volvió raro al cuadrado. Me acuerdo cuando le pedía prestados los casettes a Pablo, so pena de muerte, que los tenía sicopáticamente numerados y ordenados. Me acuerdo de ¡el deck! uf, fuera uno a descomponerlo. Me acordé de cuando te acompañaba lloviendo a dibujar iglesias y escuchábamos ese casette de OMD que alguien te había prestado.
Yo sé que es egoísta, pero no puedo evitar sentir que cuando te fuiste se desprendió un pedazo de nuestro planeta. Es ahora como un asteroide que podemos pisar cuando, por gloria del divino y sordera del maligno, tenemos el momento para soltarnos y trepar y descolgarnos por nuestros andamios de siempre y asomarnos hasta los confines mismos de todo lo que conocemos con miles de preguntas y millones de intentos de respuestas. Y sucede bien a lo lejos. Extraño eso. El mundo es siempre un lugar más luminoso y amistoso después de hablar y la madeja que tenemos en la cabeza se parece más a un ovillo de cordonería. Pienso que en unos días más vas a estar aquí y sueño por un momento con una tarde fría, en la cama de tus papás viendo tele, quizás un video de U2, envueltas cada una en su chal y con una taza de té muy caliente. El Lucas asomado por la ventana y nosotras esperando todo.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Amiga mía...cómo me gusta tu forma de escribir. Y más aún...tu forma de recordar.
Aún con los gritos del Nico a mis espaldas, no puedo dejar de escribirte. Y es que nunca hay tiempo, nunca jamás hay tiempo...y si, reconozco que me hace mucha falta la música para inspirarme. Ahora que el computador tiene bueno el sonido otra vez, no encuentro las canciones que me enviaste un día. Cómo me hacen falta!!! nunca fui buena para almacenar música, si para encontrarla,sorprenderme y viajar a mundos antiguos...
Marzo. marzo de antes...marzo en los ojos de las "niñas grandes" que fuimos un día. Siempre, creo, tuviste claro el futuro que querías para tu vida. Yo, en esas tardes de 6 marzo, tomando vino con duraznos... sólo veía un gran signo de interrogación para lo que sería mi vida más adelante...y es que nunca pensé que llegaría a dejar de ser aquel personaje que se movía por instintos, pasiones, una creatividad qué salía por cada poro...esa loca que vivía la vida como si actuara en el video de alguna canción.
Y mira,jaja...donde estamos.
Escuchando la única canción que encontré por aquí, de David Byrne(Like humans do), una y otra vez, como telón de fondo, para salirme un poco de este papel de señora de casi 40 años con la vida perfecta,
los niños sanitos,el perfecto marido...viviendo en un pueblo llamado Escazú, en Costa Rica, tan parecido a Pucón, pero sin el lago...donde nunca pasa nada y lods días se parecen demasiado unos a otros...
No es que no lo agradezca. Lo hago. Con cada respiro, cada vez que veo a los niños o Carlos me dice que me "ama".
hoy, no es cuento, y mí única forma para vivir y vivir bien, es con "Dios es mi Copiloto" pegado en cada parte de mis ojos.Ahí donde mire.
Siempre tuve que vivir bajo reglas, nunca fui un animal libre. Siempre, claro, me gustó romperlas. Sólo que el día en que faltaron, me fui de cabeza. Demasiadas veces. Más que demasiadas.
Hoy me preguntas si estás sóla en tus cavilaciones...
No lo estás querida amiga, claro que no. Pero para ti, que tenías dibujado la idea de lo que sería tu futuro, es más fácil nadar en este mar enorme del bien y el mal, locura, cordura...
Yo, yo estoy en tu mismo mar. Veo todo, TODO. Pero viajo por estas aguas sentada en mi pecera-burbuja protectora. A lo Michael. No sea que me contagie de locura, vicios y pensamientos distorcionados...y ya no pueda regresar aquí.
Amiga,mi amiga de Marzo. Nos vemos poco, cada vez menos podemos construir andamios, botarlos, y elevarlos nuevamente.Pero permanecemos, te lo juro, en un mismo,enorme, maravilloso y terrible mar. Y vemos exctamente las mismas cosas.
Te quiero amiga, te quiero y te veo pronto, con mi tarje de señora de las cuatro décadas y mi pelo bien peinado.jajaja...

10:44 AM  

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