Tuesday, December 11, 2007

Las Sillas Musicales

In the Circle of Life, it's the wheel of fortune.
It's the leap of faith, it's the band of hope. Till we find our place on the path unwinding, in the Circle, the Circle of Life. Some of us fall by the wayside, and some of us soar to the stars. And some of us sail through our troubles, and some have to live with the scars. There's far too much to take in here; more to find than can ever be found. But the sun rolling high, through the sapphire sky, keeps the great and small on the endless round.



Poco después de llegar a la oficina, un socio anunció el nacimiento de la guagua que su mujer esperaba. Con un pequeño detalle: habían nacido dos guaguas. Tulio dice que hoy en día es imposible que nadie haya reparado en su existencia hasta el parto. Posible o no, nació, pero con una malformación cardíaca muy grave. Fue operada a las pocas horas de nacer, con un pronóstico más bien optimista: no sería deportista de elite, pero con las operaciones y tratamientos planificados, tendría una vida cercana a normal. Pero a veces los planes fallan. Uno propone y Dios dispone, diría mi mamá. La Jose me llamó para contarme y yo ni siquiera pude reaccionar. Sentía que no sentía las cosas que decía, como me ocurre siempre que me encuentro frente a algo que tiene un alto potencial destructivo. Una noticia así es siempre terrible, pero golpea todavía más cuando uno tiene 20 semanas de embarazo y es la víspera del día de la ecografía decisiva para saber si la guagua viene bien o mal.


Días atrás me había quedado dando vueltas una frase de la astrónoma chilena que escribió Hijos de las Estrellas. Ella dice que el sentido común no nos sirve para entender el Universo. Hoy pensé que es verdad, porque el sentido común no sirve para entender cosas inmensas. Mucho menos para aceptarlas. Podemos conformarnos con que mueran nuestros abuelos y lograremos lidiar con la muerte de nuestros padres, pero no se supone que un hijo deba morir antes que uno. Es una mierda sin patas ni cabeza. Esta mañana tirité toda la ecografía y me corrieron las lágrimas de alegría de ver a mi guagua bien. Por la tarde también lloré, pero fue muy diferente. Es que de pronto todo se da vuelta, no se entiende nada y para peor, uno siente casi culpa por lo que tiene y verguenza de darlo por sentado tan a menudo y de rogar que no le pase algo siquiera parecido.


Definitivamente, hay algunas cosas en las que es mejor ni pensar; de sólo imaginarlas nos dejan sin dormir. Cuando éramos chicos, las cosas malas les pasaban a los grandes. Pero ahora nosotros somos los grandes. El recreo se terminó. Crecer, avanzar y construir pareja y familia es una actividad de riesgo extremo. Sin seguros ni compensaciones. En otras épocas no tenía raíces ni apegos y nada me importaba realmente mucho. Ahora manejo lento, me cuido, no me expongo; trato de no desaparecer. Rezo para que los que están a mi alrededor y forman mi frágil mundo favorito no desaparezcan frente a mis ojos. Trato de ser una buena persona, aunque no me resulte mucho e intento disfrutar y apreciar lo que recibo y no pensar en lo que no tengo. Pero la verdad es que siempre me quedo con la sensación de que vivir es como jugar permanentemente al juego de las sillas musicales.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home