Wednesday, August 30, 2006

Cerati Falaz

Creo que mi cerebro siempre ha tenido una inclinación a la abstracción y la falacia. Siento que pasé por la universidad con pruebas escritas impecables y aprobando exámenes orales sin a veces entender bien lo que decía, pero de corrido y con actitud. Aunque eso duró hasta que el Pelao me descubrió; uno no puede escribir de lo que no entiende y cobrar por ello. Creo. En todo caso, probablemente de ahí viene mi fascinación por la lógica ceratiana. Todos lo sabemos: combinaciones de palabras que no hacen sentido pero suenan bien juntas. Sus canciones llegan a parecer canciones. Y sí, difícilmente exista alguien a quien hayamos robado más frases para uso personal. Pero el que le roba a un ladrón tiene 100 años de perdón.

Estas son algunas de mis frases favoritas:

1. Yo te prefiero fuera de foco, inalcanzable
2. Al menos sé que huyo porque amo
3. Y ya lo sabes, nada es casualidad
4. El silencio no es tiempo perdido
5. Y sin embargo esperas un laberinto sin sorpresas
6. Recuerdos de un futuro juntos
7. De vez en cuando viene bien
8. Cobardemente, pero sin vergüenza
9. Me embriagué hasta el vacío
10. No vuelvas sin razón, yo estaré a un millón de años luz de casa
11. Anduve caminando por calles al azar
12. Las luces de la costa son faros del pasado. Todo volverá a ser como fue
13. Pero hoy ya no soy yo
14. Y ya no importa saber el final, sólo amarte y cruzar el fuego
15. Es como ser ameba ni anverso ni reverso la impresión eterna de que te vas y te vas repitiendo
16. Si el lenguaje es otra piel, toquémonos más
17. En llamas me acosté, en un lento degradé supe que te perdí

Pero mi preferida del momento es sin duda “Pones canciones tristes para sentirte mejor”. Y capaz que se la haya robado a Benito.

Monday, August 28, 2006

Llegando Tarde A (Casi) Todo

Luego del lamentable incidente Cerati, concierto con el que llegué a soñar y al que finalmente nunca fui, el domingo alcancé a llevar a la manada al Museo de Bellas Artes a ver la exposición de Pablo Domínguez, justo antes que la desmontaran.

Lo primero que recuerdo de Domínguez es Constitución, una pintura de los primeros noventa, en que retrata un paisaje costero, tras un par de árboles rojos. Ese cuadro me marcó; recorté la foto y la pegué en un cuaderno y ahora veo que llevo años dibujando árboles como los suyos, en las orillas de los cuadernos antes y ahora mientras hablo por teléfono o me aburro en una reunión.

En una entrevista previa a esta muestra resumen de veinte años de carrera, le preguntan en qué cree que se basa su éxito. El dice que, probablemente en que ha sido humilde. Dice Domínguez que su vida no es un ejemplo para nadie, que hizo tres veces segundo medio, dos veces tercero medio, y terminó el colegio en una escuela nocturna; que ha sido una basura que han echado de todos lados, pero que le ha ido bastante bien. Dice que encuentra que tiene suerte porque la pintura, que fue algo en lo que se refugió para que lo dejaran ser libre, le ha traído puras satisfacciones. Cuenta también que “cuando tenía como 20 años estaba solo, no tenía polola, nadie me quería y de repente la gente me empezó a decir: Y tú, ¿Qué haces? “Yo soy pintor”, les decía. Y las mujeres comenzaron a caer como moscas.” ¿No digo yo?. Pero agrega luego, en serio, que “ser pintor es una lucha con uno mismo que dura para siempre. Tú no te vas a jubilar nunca de pintor y es algo tan frontal, honesto, potente y tremendo que se transforma en un compromiso para toda la vida. Uno abre una ventana que antes no existía y el público se maravilla con uno y uno se maravilla con el público y eso te da la fuerza para seguir pintando hasta que te mueras”.

El estilo de Domínguez ha sido clasificado como neo expresionista. El corrige: “mi estilo se llama “Impresionante”. Porque veo la cara de la gente cuando ve mis cuadros. Quedan impresionados”. Y es la pura verdad. Yo, que ya había visto varias de sus pinturas, volví a quedarme sin respiración cuando vi Río Colorado. Me emocioné con su pino de pascua. Me enamoré de sus araucarias y pinos en pastizales verdes y de esa pintura de las urracas en los árboles rojos con montañas azules. La genialidad de lo simple, cuatro colores y una bomba para los sentidos. Lo nuevo está buenísimo también. Una marina increíble, una cordillera llena de los azules más impresionantes y un set de árboles mucho más sintéticos que antes, pero con juegos de colores cálidos y fríos irresistibles.

Me gusta Domínguez. No sólo porque compone y usa el color como sólo un maldito bastardo talentoso y trabajador puede hacerlo; ni porque pinta tal y cual como a mí me gusta y lo que a mí más me gusta, sino porque además, me parece interesante su enfoque del arte como forma de vida. Y la explicación del éxito de su obra yo la encuentro en una frase muy simple suya. Porque a diferencia de tantos seudo artistas esnobistas y poseros, Domínguez dice “Yo pinto para que me quieran”. Faltaba más.

Friday, August 25, 2006

Sancochos

El otro día me hice un Playlist que me recordó los Sancochos de Coral. Uno a veces se topa con seres a los que debería odiar, pero no se puede. Casi siempre es porque al final, esos seres nos hacen reír. En este caso, era por eso y porque hacía buenos casettes. Los Sancochos de Coral eran mezclas imposibles de una gracia increíble. En esa época no sabía por qué los llamaba así. Luego me enteré que el Sancocho es un cocimiento de carnes y verduras típicamente colombiano, como entre un curanto en olla y una cazuela. Tiene sentido. Bueno, resulta que el otro día agarré un puñado de canciones para hacerme un nuevo playlist. Tomé canciones viejas, nuevas, famosas, olvidadas, rápidas y lentas; de blancos, de negros; de gringos, de británicos y de latinos; en español y en inglés, joyitas pop y de culto; las puse una tras otra y del revoltijo salió mi lista favorita de estos días:

1. Fight For Your Right To Party, Beastie Boys
2. Mr. Wendal, Arrested Development
3. El Ciclón, Café Tacuba
4. Do It Again, The Beach Boys
5. Is It Any Wonder, Keane
6. Country Girl, Primal Scream
7. Stormy Weather, Echo And The Bunnymen
8. Lloyd, I’m Ready To Be Heartbroken, Camera Obscura
9. Coming Up Close, Til’ Tuesday
10. Feel The Silence, The Goo Goo Dolls
11. Better Days, The Goo Goo Dolls
12. You’re All I Have, Snow Patrol
13. Otra Piel, Gustavo Cerati
14. Luna Roja, Soda Stereo
15. Come In Alone, My Bloody Valentine
16. Tishbite, Cocteau Twins
17. Life Goes On, The Sundays
18. So Much, The Sundays

Thursday, August 24, 2006

Do You Remember The First Time?

I wrote the song two hours before we met.
I didn't know your name or what you looked like yet.
Oh I could have stayed at home and gone to bed.
I could have gone to see a film instead.
You might have changed your mind and seen your friends
Life could have been very different then but something changed.
Do you believe that there's someone up above?
Does he have a timetable directing acts of love?
Why did I write this song on that day?
Why did you touch my hand and softly say.
Stop asking questions that don't matter anyway.
Just give us a kiss to celebrate here today something changed.
When we woke up that morning we had no way of knowing
That in a matter of hours we'd change the way we were going.
Where would I be now if we'd never met.
Would I be singing this song to someone else instead I dunno
But like you said something changed.

Wednesday, August 23, 2006

Over The Mountain

El turista español que se mató en La Parva este fin de semana resultó ser un cliente con que almorcé el año pasado. Uno generalmente lee las noticias del diario como algo ajeno, como si los protagonistas fueran androides. Pero no. Este era un hombre agradable, con cuento, culto, viajado, hablaba varios idiomas, tenía una mujer francesa y unos sesenta y tantos muy bronceados y bien tenidos. Y digo muy bien. Aprovechaba de esquiar cada vez que venía a Chile. En el diario se enfatizó la imprudencia del turista, se dijo que se había aventurado más allá de los límites de las canchas, que no llevaba puesto un casco y que pretendió bajar por una huella de unos metros de ancho con una pendiente de cuarenta y cinco grados. Como las de esos videos de deportes extremos con guitarras de Satriani y tipos rodando montaña abajo.

La Martine, nuestro contacto en Francia, nos confirmó el mismo Lunes que se trataba de él. Y agregó lo que me dejó pensando. Que este era su último viaje a Chile. Que tenía planeado retirase en Septiembre. “He lived hard and he died hard”, puso en su mail. Lo que sea que haya querido decir, se me vino a la cabeza la imagen de un hombre en la cumbre, con el mundo a sus pies - literalmente- y a un paso de retirarse a vivir esa vida que persiguió por años. Ejecutivos top con retiro de película. Me encuentro a cada rato con gente que criogeniza su presente a cuenta de un futuro lleno de unos placeres que no sé si tienen realmente identificados. Y que son de una contingencia aterradora. Al mismo tiempo, mujeres criando hijos solas, niños que ven muy poco a sus padres, padres que no tienen idea de la vida de sus hijos. Billeteras llenas; corazones vacíos. Hombres y mujeres que parecieran no alcanzar a ver que eso que escurre entre sus dedos, apretados para no dejar ir nada, es precisamente lo que hace la vida.

Y me puse a pensar que en realidad la vida de uno no está hecha de grandes hitos, sino de días comunes y corrientes, unos grises, otros azules. Me acordé de Los Puentes de Madison, cuando la Meryl Streep decide quedarse con su marido, a pesar de lo que le ocurre con Clint y dice que opta por su vida de detalles. Yo no conocí realmente a Ripalda, ni sabía lo que tenía planificado. Aunque me equivoco poco en estas cosas y huelo a leguas. Lo que sí me queda claro es que, a menos que haya tenido planeado morirse así, no llegó a vivir la vida que seguro había imaginado mientras trabajaba. Me pregunto en qué estaba pensando cuando se tiró montaña abajo ese domingo de sol brillante y cielo sin nubes. Probablemente en que iba a vivir para siempre. Y bueno, para mí ése es el problema.

Monday, August 21, 2006

Days Like These

Monday, August 14, 2006

Everyone Is Here

Como en la canción de los Finn Brothers, todos los que quiero estuvieron aquí. Me refiero a mis compañeras de la vida: La Caro, la Jime. Quizás no estuvimos juntas todo lo que hubiéramos querido, porque ahora tenemos familias, pero nos las arreglamos para revivir cada vez que pudimos esa complicidad que sólo dan los años de dormir y crecer juntas; de pelear, de reírnos y de llorar y de, cómo no, aburrirnos juntas. Y también la certeza más absoluta de que nada de eso volverá. Por eso, disfrutar esos instantes que tenemos, mientras vamos al baño, mientras lavamos platos o mientras los maridos no están o los niños juegan o duermen, pasa a ser nuestro Primer Mandamiento. Ellas son mis mejores compañeras de risa. De las cosas que más extraño una es reirme con ellas. Poder simplemente mirarnos y soltar la risa, sin razones, sin filtros, sin contenciones de ningún tipo. Una vez leí que hay en esa risa, precisamente en la más tonta, en la de los chistes cochinos y los recuerdos embarazosos, una especie de bálsamo curativo de la tristeza o de la amargura que las personas van acumulando conforme su vida transcurre.

En la antigüedad existieron unas diosas que se llamaban Las Diosas de la Obscenidad. La más conocida es Baubo. Una leyenda cuenta que cuando Démeter buscaba desesperadamente a su hija Perséfone y había caído en la más profunda de las tristezas, se encontró en el bosque con Baubo y ésta le contó un chiste cochino. Y Démeter se rió. Y al poco tiempo encontró a su hija. Es uno de los cuentos que se usan para ilustrar el poder de la risa y para explicar que ella constituye una fuerza renovadora de las energías de la vida. Yo lo creo, porque cuando ellas están aquí todo es mucho mejor. Pero se fueron el mismo día. Sé que sus vidas están basadas y construidas muy lejos, pero cada vez que se van me quedo con un vacío que sólo vuelve a llenarse cuando puedo abrazarlas y reirme con ellas.

Monday, August 07, 2006

I Hear Dead People

Los gringos son y serán por siempre los reyes de las Road Songs. Así como los británicos musicalizan como nadie la miseria y la melancolía, los americanos son imbatibles en el arte de hacer canciones para escuchar al volante. Yo creo que es porque los gringos siempre están moviéndose de un lado a otro. Navidad, Thanksgiving, Spring Break, vacaciones, funerales, fugas y nuevos comienzos. Como Tom Cruise conduciendo con las ventanas abajo y cantando Free Fallin’, en Jerry Maguire. En Estados Unidos siempre hay una distancia que recorrer y sus habitantes pasan buena parte de la vida en la carretera.

Algunas Resurrecciones Americanas 2006: tenemos discos nuevos de Goo Goo Dolls, Soul Asylum, Collective Soul y Gin Blossoms. De Cracker, también. De solistas como Grant Lee Phillips y de hombres que a veces son banda como Tom Petty. Los retornos y las resurrecciones me causan sentimientos encontrados. Adoro ver de regreso a mis ídolos, pero no puedo evitar una sensación como de pololeo a vuelta de vacaciones. Y de desconfianza a veces. Una de las máximas del arte en general es que tras nuevas obras debería haber propuestas también novedosas. Aunque esto es mainstream, me podrán decir, no sin razón. Yo no estaba esperando que el nuevo disco de los Goo Goo Dolls sonara electrónico, pero me daba miedo que no fuera un indispensable, como Dizzy Up The Girl, el mejor soundtrack para recorrer la Pacific Coast Highway. Y no creo que lo sea, con todo lo que los quiero. No es un mal disco, de hecho encuentro que funciona bien entero, diría mejor que Gutterflower. Y si bien de repente tiene un eco a The Outfield en un par de canciones, compensa con varias buenas melodías, varias frases para agregar a la vida y con algunos retazos de la épica Iris-Black Balloon.

Con Gin Blossoms me pasó algo similar. Su disco 2006 tiene melodías amistosas, guitarras agradables y sonidos familiares. No está nada mal, pero no lo pasaría completo a mi iPod. Lo nuevo de Collective Soul es un álbum doble en vivo, acompañados de una orquesta sinfónica. No tenían nada en vivo, que yo recuerde, por lo que la iniciativa no es mala. Quizás extemporánea y de todos modos excesiva en duración. Los Goo Goo Dolls lo hicieron mucho mejor con su CD-DVD de 2004. Lo de Soul Asylum es más bien débil. El disco nuevo de Cracker no está mal, aunque no me enganchó como lo hacía CVB.

Lo de Nineteeneighties es diferente. Siendo un disco de covers con versiones de canciones que resistirían lo que fuera, tiene una selección fina y buenos arreglos. Me gustan los buenos covers y estas son versiones que entran en la categoría de covers de alta costura estilo Heaven de Annie Lennox o Mad World de Gary Jules. Para guardarlo junto con Rock Swings de Paul Anka.

Y mientras escucho Highway Companion, de Tom Petty, pienso que es curioso lo que me ocurre con esta música. Si pongo los discos en el auto para tomar la 5 Sur, que ahora sí se parece a una carretera gringa, me gustan. No vuelan cabezas, no parten corazones, pero son amables compañeros de ruta. El problema es que al bajarme del auto no me llevo casi ninguna de sus melodías en la cabeza. Quizás sea que los sonidos noventeros estén agotados. O que las temáticas ya no nos identifican ni nos emocionan como antes. Diría que Tom Petty se salva de esto, porque Petty al final siempre será Petty. Pero pensaba el otro día que los gringos, además de hacer e inspirar grandes road movies, son también los campeones de las de zombies y muertos vivos. Aquí hay un par de protagonistas para otra más. “Plaga de Zombies 2.6”, “El Retorno de los Muertos Vivos" ya no sé qué número o “El amanecer de los muertos, VIP”. Lo que sí, probablemente igual me compraría el soundtrack.

Thursday, August 03, 2006

Cold And Gray

Cold and gray
Like the worst of the days
Of the longest winter
That never seems to end

High and dry
Game of lies
There’s no shelter
Fade to black

And now they’re here again
Like I didn’t know
They laugh, they mock
I should have known
Who said it would be over
Who said the sun would rise
That the lights would shine above us
That a brand new day would come

Cold and gray
Like the worst of the days
Of the longest winter
That never seems to end

Cold and gray
No sound no pain
Not a single break
Not even the rain